Nunca perdí tanto salvo dos veces,
Y fue en la sepultura.
¡Dos veces he sido mendiga
A las puertas de Dios!

Los ángeles — dos veces descendiendo
Me reembolsaron el depósito —
¡Ladrón! Banquero — ¡Padre!
¡Soy pobre una vez más!

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Una vez más, mi Tórtola sin rumbo
Despliega sus desnortadas alas
Una vez más su señora, a lo hondo
Lanza sus abatidas preguntas —

Al arca tres veces
volvió el pájaro del Patriarca,
¡Coraje! ¡Mi valerosa Columba!
¡Quizá todavía haya Tierra!

Alma! Lo olvidaremos!
Tú y yo — esta noche!
Quizá olvides el calor que daba —
Yo olvidaré la luz!

Cuando estés lista, te ruego avísame
Para que pueda empezar de una vez!
Aprisa! no sea que al demorarte
Me acuerde yo de él!

Mantengo mi compromiso.
No fui llamada —
La Muerte no me notó.
Traigo mi Rosa.
Y prometo otra vez,
Por cada Abeja bendecida —
Por la Margarita convocada en la ladera —
Por el Charlatán del camino.
La que florece y yo —
Su juramento, y el mío —
Vendremos otra vez.

Hay algo más callado que el sueño
En este cuarto interior!
Lleva una ramita sobre el pecho —
Y no dirá su nombre.

Algunos lo tocan, y otros lo besan —
Algunos oprimen su mano inerte —
Tiene una gravedad sencilla
Que no logro comprender!

Yo de ellos, no lloraría —
Qué torpe en uno sollozar!
Podría asustar al hada silenciosa
Y hacerla volver a su bosque nativo!

Mientras los vecinos de alma simple
Charlan sobre lo Pronto que murió —
Nosotros — inclinados a la perífrasis,
Decimos que los Pájaros volaron!

Si ella fuese el Muérdago
Y yo fuese la Rosa —
Qué encantador sobre tu mesa
Cerrar mi vida de terciopelo —
Como yo soy del Druida
Y ella es del rocío —
Adornaré el ojal de la Tradición —
Y a ti te enviaré la Rosa

Pudo vivir — vivió —
Pudo morir — murió —
Pudo sonreírle al mundo entero
Por la fe en el que no encontró,
Para iniciar su alma.

Pudo ir de familiar escena
A un lugar inexplorado —
Pudo contemplar el viaje
Con el corazón sencillo —

Esa confianza tuvo uno entre los nuestros —
Entre los nuestros no ya hoy  —
Nosotros, que lo vimos zarpar
¡Nunca surcamos la Bahía!

¡Un Día! ¡Socorro! ¡Socorro! ¡Otro Día!
Tus oraciones, ¡oh Transeúnte!
Con una bala tan común
¡Podrían fechar una Victoria!
En formaciones así de sencillas
Han ondeado las banderas de las naciones.
Resiste — mi alma: ¡A qué claves
Tienden tus flechas!

Saqueé los Bosques —
Los confiados Bosques.
Los Árboles desprevenidos
Expusieron sus Estuches y sus musgos
Para complacer mi fantasía.
Examiné sus dijes curiosa —
Capté — Medí, usurpé —
¿Qué dirá la Tuya solemne —
Y el Roble qué dirá?

Cuando cuento las semillas
Que están sembradas hondo,
Para florecer así, con el tiempo —

Cuando considero la gente
Enterrada tan abajo,
Para ser recibida tan arriba —

Cuando creo en el jardín
Que no verá mortal —
Y tomo por fe sus flores
Y evito su Abeja,
Entonces puedo renunciar a este verano, sin duda.