Tenía una guinea dorada —
La perdí entre la arena —
Y aunque la suma era sencilla
Y hay fortunas en el mundo —
No obstante, tal valor tenía
Para mis ojos frugales —
Que al no poder encontrarla —
Me senté a suspirar.
Tenía un Petirrojo escarlata —
Que cantaba todo el día.
Pero al otoñarse el bosque
Él, también, voló —
El tiempo me trajo otros Petirrojos —
Sus baladas eran iguales —
No obstante, para mi Trobador perdido
Todavía reservo la casa.
Tenía una estrella en el cielo —
“Pléyade” era su nombre —
Y un día que yo no miraba
Se fue lo mismo.
Y aunque los cielos están poblados —
Y brillan toda la noche —
No me importa —
Porque ninguna de ellas es mía.
Mi historia tiene moraleja —
Tengo un amigo perdido —
“Pléyade” su nombre, y Petirrojo,
Y guinea en la arena.
Y cuando esta cancioncilla triste
Acompañada de lágrima —
Encuentre el ojo del traidor
En algún país distante —
Concede que solemene arrepentimiento
Se apodere de su mente —
Y que ningún consuelo
Pueda encontrar bajo el sol.